CONCURSO DE ACREEDORES: PRESUPUESTO PARA SU APLICACION

 

 

En los tiempos en los que nos encontramos es frecuente conocer tanto a EMPRESAS como a EMPRESARIOS y PERSONAS FÍSICAS que se encuentran en situación de insolvencia y, como consecuencia de ello, no pueden hacer frente a sus obligaciones de pago.

Para solventar las citadas situaciones se creó el llamado CONCURSO DE ACREEDORES diferenciando si el concursado es empresa o persona física.

Nuestra normativa está encabezada por la Ley 22/2003 y por el  RDLey 1/2015 ( introdujo importantes modificaciones en la Ley 22/2003)

Dicho lo anterior en el presente BLOG nos vamos a detener en los presupuestos objetivos y subjetivos.

 

1.- Presupuesto subjetivo ( Articulo 1): Procede el CONCURSO DE ACREEDORES tanto de las PERSONAS JURÍDICAS, FISICAS así como, respecto, de las HERENCIAS ACEPTADAS A BENEFICIO DE INVENTARIO.

Quedan exceptuados las Administraciones Públicas dado que están al servicio de intereses generales y de ahí que se proteja la integridad del patrimonio de las mismas y así evitar que se pueda producir su disolución, liquidación y extinción.

Sin embargo, la anterior afirmación contiene excepciones puesto que si podrá ser declarada en CONCURSO DE ACREEDORES las sociedades mercantiles cuyo capital social, total o parcialmente, pertenezca a una Administración Pública, puesto que en esto caso su personalidad jurídica no es de Derecho Público.

2.- Presupuesto objetivo ( Artículo 2): Lo primero que realiza la Ley es determinar la cualidad que tiene que tener el deudor para que pueda acogerse al CONCURSO DE ACREEDORES para, posteriormente, indicar cuando se cumple con la citada cualidad así como fijar una serie de presupuestos que nos sirven para saber cuando se reúne la citada cualidad.

Es por ello por lo que la Ley indica que el deudor tiene que ser insolvente ya sea tanto actual como inmediato. En el primer caso, será cuando no puede hacer frente a sus obligaciones exigibles; y, en el segundo caso, cuando prevea que no puede hacer frente a sus obligaciones de forma regular y puntual.

Si seguimos avanzando en la lectura del citado precepto, el legislador nos indica una serie de presupuestos para determinar cuando nos encontramos en situación de insolvencia. Son los siguientes: A).- Sobreseimiento general en el pago de las obligaciones del deudor; B).-Existencia de embargos de ejecuciones pendientes que afecten al patrimonio del deudor; C).- Alzamiento o liquidación ruinosa en los bienes que conformen el patrimonio del deudor; y, D).- Impago durante tres meses de las obligaciones tributarias, cuotas a la Seguridad Social así como retribuciones laborales.

Estos no son los únicos presupuestos que existen en nuestra legislación para considerar que estamos en situación de insolvencia, puesto que, también, estaremos ante esta situación en el caso del artículo 363.1 LSC, cuando las pérdidas de la Mercantil dejen reducido el patrimonio neto a la mitad del capital social, salvo que  se aumente o disminuya el capital social (para reestablecer el equilibrio patrimonial) en los casos que no sea procedente la solicitud de declaración de CONCURSO DE ACREEDORES.

Si nos detuviésemos en este punto la insolvencia podríamos definirla como la no capacidad de poder hacer frente a las obligaciones que le sean exigibles. El Tribunal Supremo en su Sentencia número 122/2014 dice “ es posible que incluso no existiendo un sobreseimiento general en el pago corriente de las obligaciones exista una situación de insolvencia, porque el deudor haya acudido a mecanismos extraordinarios para obtener liquidez (por ejemplo, la venta apresurada de activos) al no poder cumplir regularmente sus obligaciones exigibles”.

Como vemos parece que el TS considera que una empresa tiene que solicitar el CONCURSO DE ACREEDORES cuando se ve obligada a acudir a recursos ajenos para el pago de las deudas, es decir, el TS considera que una empresa que se encuentra, económicamente, en estado de solvencia puede encontrarse en situación de insolvencia y como consecuencia de ello, la empresa, tendría el deber de solicitar el concurso de acreedores dentro de los dos meses siguientes en que hubiera conocido o podido conocer la citada situación.

Hasta la próxima….